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miércoles, 2 de octubre de 2013

Abierto Mexicano de Diseño


“El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos”.
Michael Jordan.



La primera edición del Abierto Mexicano de Diseño (AMD) se llevará a cabo, del 23 al 27 de Octubre de este año, en el centro histórico de la Ciudad de México. El AMD es un festival Internacional dedicado a celebrar todos los aspectos del diseño y su vocación es acercar estas expresiones creativas a toda la sociedad. 


La primera vez que escuché sobre el “Abierto” me sonó a deporte; como el “abierto de tenis”, y me llamó mucho la atención que fuera de diseño. Como diseñadora curiosa, quise averiguar de qué se trataba y me encontré con un gran proyecto; muy ambicioso y concreto. Comprendí que es un festival que consiste en una combinación y diversidad de eventos concentrados en una sola semana en la Ciudad de México y, como su nombre lo indica, abierto; esto es, incluyente.

Me llamó la atención el planteamiento y me parece muy atractivo que los organizadores, 30 consejeros de distintas profesiones —diseñadores, arquitectos, curadores, académicos y comunicadores—, trabajen en equipo con un objetivo común: la promoción del  diseño. 

En días pasados tuve la oportunidad de desayunar con cuatro de los consejeros del Abierto Mexicano de Diseño: Ariel Rojo, Greta Arcila, Carlos Ortega y Alfonso Maldonado. Sobra decir que todo lo que escuché fue sumamente interesante; a continuación les comparto lo que me pareció más relevante. 

Respecto al concepto de festival Ariel Rojo comentó: “es un proyecto abierto, es un elemento aglutinante de talentos es un esfuerzo colectivo. Parte de principios básicos, como ser ‘buena onda’, ser abiertos, ser compartidos, ser democráticos; principios irrefutables, ese es el espíritu del abierto.” 

Ariel señaló que, ante una enorme y creciente industria creativa que está surgiendo en nuestro país, han trabajado en un proyecto que busca no sólo difundir y presentar el trabajo reciente de las diferentes áreas del diseño, sino que  consideran que el diseño es una herramienta que le da la capacidad a una sociedad de cambiar positivamente a través de su producción material, produciendo beneficios económicos, cultuales y sociales. 


Ésta es la razón por la que se creó el Abierto Mexicano de Diseño, que es el primer festival de este ámbito de talla internacional en nuestro país.


Al hablar del tema central del Abierto Mexicano de Diseño, Alfonso explicó que se eligió como tema general de esta primera edición: “los oficios”. Esto fue pensado con la idea de ayudar a definir cuáles son las ventajas competitivas del diseño mexicano. En el consejo del AMD son sensibles al hecho de que en otros países los oficios han ido desapareciendo poco a poco, acotando cada día las opciones en términos de producción en este campo; pero ellos tienen una fuerte convicción en el esfuerzo colectivo, y por esta razón convocaron de forma abierta a todos los diseñadores nacionales y extranjeros a participar.


Un asunto que me parece muy loable es que para participar en este festival no es forzoso ser diseñador. Para ser aceptado se busca que los interesados cumplan con cuatro reglas básicas: calidad, originalidad, producción reciente y los requisitos de la inscripción.

He de confesar que, conforme iba escuchando más sobre el formato de este festival,  mi interés se acrecentaba en gran medida porque, evidentemente, todo lo que tenga que ver con promoción de diseño me atrae. Es de sobra decir que mi firma de interiorismo inscribió un proyecto para sumarnos a esta gran fiesta; al conocer los criterios de evaluación desié que mi propuesta fuera parte de este magno evento.

Actualmente hay inscritos alrededor de 240 proyectos, los cuales se enlistarán en la pagina del evento y en un directorio impreso. El programa incluye exhibiciones culturales y comerciales, instalaciones, conferencias, presentaciones, proyecciones, talleres, acciones, fiestas, visitas, recorridos peatonales y ciclistas y, por supuesto, eventos al aire libre.


Al hablar de la cultura de diseño, Greta expuso sobre la importancia de generar industria para fortalecer en un momento dado nuestra economía; considera que es una manera de aportar a nuestro país. La idea del AMD es generar una plataforma anual de crecimiento en el contexto del diseño.

Es interesante conocer la historia de cómo surgió esta gran iniciativa. En una cena entre amigos —aquellas pláticas donde la gente compone el mundo—, hablando de tantos temas, en lugar de criticar y quejarse, se plantearon: “¿Por que no hacer algo? Vamos a propone, actuar, organizarnos…”. Poco tiempo después, ya es una realidad inminente. Eran unos cuantos, ahora se han sumado cada vez más y más entusiastas del diseño.

En las siguientes palabras de Ariel Rojo se resume el espíritu del AMD: “Esta primera edición del Abierto Mexicano de Diseño, sin duda alguna, es una gran oportunidad no sólo para el gremio, sino también para acercar el diseño a la sociedad y de esta manera fomentar la cultura del diseño. Una sociedad con esta cultura buscará y demandará mejor vivienda, mejor planeación urbana, mejores servicios y productos y, por ende, una mejor vida.” 

A mí me entusiasma mucho esta iniciativa; toda mi firma está adherida al logro de sus objetivos. Vale mucho la pena estar al pendiente de todo lo que va a suceder y unirse a esta gran celebración del diseño en México.
 
De la combinación del diseño de calidad con la aportación de 30 consejeros de gran prestigio, de la oportunidad de acercar el diseño a la sociedad como herramienta cultural y económica, y de la exposición del trabajo de los creativos de nuestro país, sólo se pueden esperar frutos muy alentadores. 


Esto es lo que necesitamos: trabajo arduo, de calidad, en equipo, y por el bienestar común, son los elementos que requerimos para forjar un México mejor. Bienvenido el Abierto Mexicano de Diseño.


¡Nos vemos en el AMD!





viernes, 20 de septiembre de 2013

Arquitectura de la naturaleza


No puedes depender de tu juicio cuando tu imaginación está fuera de enfoque.”




La creatividad, aunque principalmente dependiente de los conocimiento adquiridos, también es alimentada por la imaginación y por las experiencias vividas; los viajes, desde esta perspectiva, pueden jugar un papel determinante.



Nunca me había planteado realizar un viaje al Estado de Utah, pero asuntos de trabajo de mi esposo me hicieron realizar esta inesperada visita. Me pregunté inmediatamente: ¿a quién se le perdió algo en Utah? 







Lo primero que me vino a la mente respecto a Utah es que es un Estado de los United States of America que se formó conforme a las necesidades de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días —a sus miembros comúnmente se les llama mormones—; una secta originada por Joseph Smith en la segunda década del siglo XIX, y cuyo primer sucesor en liderarla fue Brigham Young, quien fue el fundador de Salt Lake City (capital de Utah) y tuvo nada menos que 55 esposas. Me pregunto, ¿qué habrá sido más difícil, mantener a tantas esposas con sus respectivos hijos, o atender a las quejas y demandas de todas ellas? Imagínense cuando el Sr. Young llegaba a su casa en la noche: “¿por qué no me llamaste?, ¡dejaste tu pijama en el piso!, ¿compraste lo que te pedí?, tu hijo número 32 reprobó matemáticas, a Juanito le duele la panza, ¿me das para arreglar la sala?, la chapa del baño se descompuso,” etcétera, etcétera… ¡de 55 esposas! Y ¿cómo es posible compartir el marido entre tantas mujeres?, francamente son cuestiones difíciles de comprender. si﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽o, ¿quñe esidades uvo,ty y tuvo, nada menos que 55 esposas! Morm



 

Afortunadamente, la legislación de ese país ya no permite esas situaciones (lo de la poligamia, no lo de las quejas) y en la actualidad, en general, las familias mormonas muestran mucho respeto por los valores familiares y forman comunidades de mucha atención a sus conciudadanos. Sin embargo, a la fecha existen ramas fundamentalistas que siguen viviendo como en los tiempos antiguos, pero a escondidas de la ley, pero sólo son una minoría muy pequeña.




El respeto que muestra la cultura mormona por su entorno civil y natural se refleja en el orden y limpieza del centro de Salt Lake City y, de una manera muy connotada, en la Universidad de Utah, localizada en la misma ciudad. Es loable el hecho de que en una ciudad, en cuya zona metropolitana difícilmente llegan a los dos millones de personas, cuenten con un campus universitarios de 620 hectáreas, lo que vendría siendo el 85% de toda la Ciudad Universitaria de la UNAM.





Después de atender en Salt Lake City los asuntos de mi “único” marido, emprendimos un pequeño viaje, a cuatro horas al sur de Salt Lake City, a un parque nacional del cual no teníamos idea que existiera, hasta hace muy poco: “Arches”. El nombre proviene de las formaciones rocosas en forma de arcos que la erosión y los accidentes geológicos, a través de millones de años, maravillosamente han formado en la tierra. Algunos de los arcos son de fácil acceso y, por sus característica morfológica, reciben nombres como los del Arco Delicado, Doble Arco, Ventana Sur y Ventana Norte, y Arco de la Torre.      





En el parque nacional de los Arcos, situado en una zona de más de 35,000 hectáreas, completamente desértica, se encuentran más de dos mil arcos de piedra rojiza, cuya visión geográfica nos trasportan inmediatamente a los ambientes de las películas del viejo oeste protagonizadas por John Wayne y todos sus colegas vaqueros persiguiendo a Toro Sentado y Águila Volando… Pero no sólo este tipo de películas han sido filmadas ahí; también diversos fragmentos de importantes producciones cinematográficas se han realizado en este parque nacional: Odisea Espacial 2001 de Stanely Kubrick, Avatar de James Cameron, Las Crónicas de Narnia, Indiana Jones and the Last Crusade, el King Kong de 1976, los Piratas del Caribe, y Star Wars I y II, entre muchos otros ejemplos.






La sensación de estar en esta zona desprovista de verde, con monumentales y caprichosas formaciones rocosas de una variedad interminable de carmesís, cafés y rojos, con temperaturas extremas que difieren grandemente entre la sombra y el sol, nos trasportan a lugares que, efectivamente, sólo habíamos visto en películas de héroes, hazañas inigualables o campos extraterrestres. Lugares que ni la imaginación más enfocada podría haber soñado en realizar con tal perfección, tan bien conformada y tan equilibrada con el horizonte, para lograr semejante belleza con tan buen diseño.




Relacionado al parque nacional de los arcos se encuentra Moab, el pueblo más cercano. A todas luces, este lugar parece suspendido en el tiempo, como si lo único que pasara por ahí fueran el viento, los vaqueros y, por supuesto, legiones de orientales con sus monumentales cámaras colgando del cuello. Desde pequeños moteles muy sencillos, hasta hoteles de primera calidad —con todas las comodidades del nuevo mundo y el diseño de interiores del viejo oeste— y comidas de cortes americanos al calor de una fogata, son las ofertas de la zona, cuya posibilidad para conocer se acrecienta con las opciones de recorrerla a pie, en bicicleta, automóvil, en vehículos todo terreno, kayak, lancha, helicóptero o avioneta.





Otros parques cercanos al que nos ocupa en esta ocasión, también dignos de ser conocidos, son el Canyon Land National Park y el Dead Horse End. Al igual que en el parque de los Arcos, en estos dos sitios se encuentran impresionantes cañones de kilómetros de longitud donde la vista nos traiciona al pretender diferencia en el horizonte el paraje inhóspito, el lago radiante y el ocaso del sol.





Piedras, colores, figuras, naturaleza, texturas: majestuosa arquitectura de la naturaleza. Esta experiencia será para mí, sin duda, una posibilidad de acrecentar el acervo de medios para proponer nuevos diseños, nuevos espacios. Pienso que no hay mejor material de inspiración para crear que el surgido de la misma naturaleza, de la cual todos nosotros somos parte, somos herederos y, sobre todo, somos encargados de preservar para nuestros hijos y todas las futuras generaciones.





De esta maravillosa experiencia espero encontrar un nuevo enfoque para mi imaginación y así seguir “reinventando espacios”.
















¡Hasta la próxima!